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Transforma tu vida en fuentes de bendición

¿Alguna vez tuviste sed y bebiste mucha agua y tu sed regresó? Esto es precisamente lo que Cristo nos indica, que el agua terrenal nos saciaría por un periodo de tiempo, pero siempre nos traerá la necesidad de beberla cada día, pero hay agua de vida que nunca más nos permitirá tener sed espiritual, pero probablemente muchos pueden decir: “Sé de qué se trata, lo he leído en la Biblia”, pero quizás hoy estas a punto de descubrir una perspectiva diferente, que te hará más fuerte en tu caminar con Dios, y esto es lo que quiero compartir para tu vida.

Dios cambia mi vida

La Biblia nos enseña que nosotros somos fuentes de aguas vivas.

 

Muchas veces voy a caminar a algunos parques, esto lo hago para buscar un momento de paz y de tranquilidad en el Señor para salir de cualquier rutina y mantenerme ejercitado, y muchas veces en ese momento es que Dios me inspira a escribir algunos de los temas que has estado leyendo por acá, pero mientras caminaba en uno de esos parques, en donde disfruto de la naturaleza divina, de la grama, del aire fresco, de los árboles, de aquellos animalitos que salen a tomar el sol de sus agujeros, etc., me encontré con que había una temperatura de 100F, que es una temperatura bastante alta por donde resido, pero mientras caminaba recordé que el sexo opuesto, es decir, las mujeres “tienen un lado más bondadoso que nosotros los hombres”, bueno, eso es lo que he escuchado por ahí, y es debido a su lado maternal.

El que pide agua terrenal recibe pero tendrá sed de nuevo

  • 1) La cuestión es que mientras caminaba, comencé a ver que muchas mujeres caminaban con sus botellas de agua en la mano, y si en algo me caracterizo “es en la curiosidad de comprobar las cosas por mí mismo”, aunque esto me ha traído problemas muchas veces, 🙂 pero en el curso de mi caminata, vi a una mujer de origen anglosajón sostener con su mano su botella de agua y le dije: “¿Puedo beber de su agua?”, lógicamente se asustó un poco, y puse mi cara como de un hombre “muy sediento de agua”, en ese momento ella respondió: “No puedo darte de mí agua, ya abrí la botella, y mira como está el clima hay demasiado calor, me dejarás sin agua y la necesito”, en el momento yo sonrío y le digo: “No se preocupe es una simple broma de un experimento que estoy haciendo”, la mujer sonrió y me dijo “¡ya verás!” y sonríe de nuevo.

 

  • 2) Continuando con mi experimento, veo a otra mujer de piel morena y le digo: “¿Puedo tomar un trago de tu agua?” una amiga que le acompañaba responde por ella con un rotundo “¡NO!”, pero la mujer me ve a los ojos y me sorprende su respuesta: “¡Tú no necesitas en realidad esta agua! ¡Tú no la necesitas!” y me mira sonriendo y diciéndome a los ojos: “¡Tú no la necesitas! Yo te la puedo dar en este momento, pero algo me dice que ¡Tú no necesitas esta agua!”, yo comienzo a sonreír y le digo: “tienes razón, solamente es una broma” y ella sonríe y le digo de nuevo: “que tengas un bendecido día” ella me dice “que tú también lo tengas” y se va sonriendo por el camino.

 

  • 3) En el último caso, le digo a una mujer de origen hispano: “¿Me regalarías tu botella de agua, tengo mucha sed?” ella me responde muy amable: “Por supuesto, ni siquiera la he abierto tómala”, entonces yo sonrío de nuevo y le digo: “No te preocupes solo estoy tratando de comprobar algo, es una broma”, ella me insiste: “No hay problema toma la botella yo te la quiero regalar”, yo le insisto: “No te preocupes en realidad no tengo sed es una broma pero tienes un gran corazón”, ella se va sonriendo y me dice “está bien” y me voy meditando en mi caminata.

Y es así cómo Dios me inspira a escribirte lo siguiente…

En el mundo nosotros tenemos sed de agua muchas veces, en el caso de estos ejemplos que te he compartido, podemos comprobar que en el caso 1 la mujer no estaba dispuesta a regalar de su agua, si me ofrecía su única botella de agua, ella quedaría deshidratada, es decir, pensó en ella y no en quien le pedía agua.

En el caso 2, la mujer vio que yo “no tenía necesidad de tomar agua”, al menos eso es lo que percibió, o probablemente al verme a los ojos ella vio que lucía bastante confortable o cómodo, o quizás vio que en realidad yo no necesitaba del agua material, porque algo más interno brillaba en mí, que es la gracia de Dios. Hasta aquí no sé porque ella desbordó en mucha alegría, y se fue sonriendo y alegre. Sé que probablemente ella vio algo más en mí.

En el caso 3, la mujer en realidad llevaba agua que no iba a utilizar, puesto que su botella iba nueva, sin embargo, ella no pensó en que le daría sed más adelante de su trayecto, me vio con necesidad de agua y me la ofreció con todo su corazón, al menos fue lo que percibí de ella, una mujer dadivosa, como pocas.

Esto me lleva a la conclusión de que muchas veces nosotros padecemos necesidad de agua espiritual, y en muchas ocasiones actuamos como lo hice yo, conocemos las promesas de Dios, pero le pedimos a Dios como si su promesa no fuese real, y actuamos como si fuéramos a pedirle agua a personas terrenales en donde “hay incertidumbre si la persona  decide darte de beber agua, o si decide no darte agua”, le pedimos a Cristo con temor, como si él nos fuera a decir NO.

Anteriormente el Señor me movió a escribir un tema llamado: “Cómo hacer para salir de algún desierto espiritual”, y podría decir que el tema que hoy quiero compartirte, viene a complementar lo escrito en el tema sobre los desiertos espirituales.

Beber el agua espiritual

La Biblia nos muestra en el capítulo 4 de Juan, que una mujer estaba en un pozo y Cristo mismo le pidió de beber, sin embargo, esta mujer no comprendía que estaba a punto de recibir la experiencia más extraordinaria de su vida, puesto que el maestro Jesucristo, estaba en ese momento probando su corazón para llevarla a un nivel espiritual más alto.

Luego leemos en el relato de Juan 4:14 que “quien bebiere del agua que Cristo ofrece, nunca más volverá a tener sed”. Aquí debes de analizar una cosa, Cristo está dispuesto a llenar nuestro cuerpo de su agua espiritual gratuitamente, pero muchas veces las corrientes del enemigo quieren ensuciar el agua que Cristo ha puesto dentro de ti. Aquella mujer es examinada internamente, y Cristo encuentra que sus aguas estaban sucias, sus aguas no estaban limpias, puesto que la mujer había tenido varios maridos, y con el que vivía no era en realidad su marido. Pero recordemos que Cristo en el momento le estaba ofreciendo a que bebiera de esa agua espiritual, le estaba diciendo que “él quería liberarla y llevarla a manantiales de aguas frescas para ser sanada y limpiada de su pecado”.

Cuando nosotros aceptamos que Cristo es nuestra guía, que Cristo es nuestro mejor amigo y nos arrepentimos de nuestros pecados de corazón, es cuando esas aguas son bebidas espiritualmente, puesto que Cristo viene a ser el agua que limpia, el agua que restaura, el agua que purifica nuestra mente, nuestras manos, y sobre todo nuestro corazón.

Cuando sientas que estás atravesando dificultades difíciles y sientas “que estás ahogándote en un desierto sin salida”, grítale al Padre que está en los cielos con todo tu amor, que esas aguas que recorren en tu interior vengan a poner paz, vengan a poner gozo, vengan a limpiarte de toda artimaña del enemigo, y que ponga un espíritu renovado de gozo y de santidad en tu ser.

Recuerda que la Biblia nos dice, que de nuestro interior fluirá una fuente de vida, esta fuente tiene que ser una fuente de bendición en tu ser, una fuente que debe de correr cómo esas corrientes de ríos que llevan vida durante su trayectoria por la tierra. Por ejemplo, a donde tu vayas debes de hacer ver que esas fuentes emanen de tu ser, y llevar un momento de felicidad a quienes te rodean, pero sobre todo con tus familiares y amigos, y si sientes que no están corriendo esas fuentes en tu ser de vida, puedes pedirle hoy mismo al Señor que venga a llenarte nuevamente, que te ofrezca fuentes de aguas transparentes y limpias una vez más.

¿Cómo activar las fuentes de vida en tu ser?

Quizás no te habías dado cuenta, pero el enemigo ha querido ensuciar tu mente, tu corazón, para que esas fuentes que deben de estar recorriendo en tu ser, sean ríos pequeños con corrientes sucias, ríos que no están fluyendo como deberían de fluir, y probablemente te has sentido “sola o solo”, y quizás “estás sintiendo que te faltan las fuerzas para caminar con Dios”, pero hoy Cristo quiere reactivar esas fuentes en tu vida, para que lleves luz a tu hogar, a tus hijos, y si estás casado o casada, tienes que hacer que esos ríos saludables fluyan en tu hogar, y si eres una joven o un joven que quiere servir a Dios, hoy puedes hacer explotar el potencial de tus ríos para ponerte al servicio de Dios. Lo que me gustaría que comprendas, es que muchas veces nuestros ríos que simbolizan también la relación personal con Cristo, muchas veces vienen a ser ensuciados, y en consecuencia tus ríos internos que son tu espíritu, comienza a decaer, comienza a declinar, y necesitamos inmediatamente restaurar las aguas que son la relación personal con Cristo, para que podamos fluir en su presencia con fuerza nueva y con un espíritu fresco y renovado para su gloria. “¿Y cómo logramos eso?”

Aguas de vida sanadoras

  • Cuando tú le pides renovación al Señor y fuerza nueva, debes de comprender que tienes que acercarte con honestidad y sinceridad ante el trono de su gracia y su presencia. Cuando la mujer samaritana pide del agua que salta para vida eterna, el Señor le revela su pasado y lo que vivía en el momento. La lección que podemos aprender aquí, es que tenemos que ser honestos con el Señor, analiza en que le estás fallando, analiza cual es la causa de que tus ríos se están secando, o sientes que ya no fluyen igual cuando estabas en tu primer amor con Cristo. Recuerda que la mujer trata de persuadir a Cristo mismo, pero ante la presencia de Cristo “estamos completamente desnudos y no hay nada que podamos ocultarle”, él conoce el pasado y el futuro, y no digamos tu presente. Por esa razón es importante que en oración le confieses cuáles son esas cosas que sientes, y dilas con voz audible, para que sea tomado en cuenta como una plegaria agradable.

 

  • La mujer samaritana tenía conocimiento de quien era Cristo, de hecho ella ya conocía de Dios y menciona: “Sé que ha de venir el Mesías”, por lo tanto sus aguas internas se habían ensuciado, pero ella reconoce en medio de su situación que habla con alguien especial, quien está tratando en ese momento de sacarla de la situación en la que se encontraba. Necesitas entonces, aceptar que Cristo es tu único medio de ayuda, no hay otra manera, solamente en Cristo tienes asegurada la victoria, cuando él viene y te habla, es porque hoy quiere limpiarte de cualquier situación que estés atravesando para que recibas fortaleza nueva junto con esa fuente de agua que salta para vida eterna.

 

  • En la soledad de la noche, en la intimidad de la situación que estés atravesando, confiésale al Señor cada área de tu vida en la que sientes que le estás fallando o cualquier situación que llegó para perturbarte, y platícale como aquel niño o niña platica con su Padre, dilo con tu corazón abierto, y confiésale cada parte de tu vida en la que no puedes vencer y no te está dejando que el gozo y la paz de las aguas sanadoras lleguen a las raíces de tu corazón. Es probable que tu corazón esté siendo golpeado por otras situaciones que te están lastimando, por ejemplo puede ser “maltrato físico”, esto ha hecho que tus aguas se ensucien, puede ser “palabras verbales hirientes”, puede ser “un padre que ha maltratado a su hijo o hija” y le causó heridas que hicieron que sus aguas fueran ensuciadas, en consecuencia brotan las raíces de amargura, de tristeza, de decepción, y por esa razón es urgente que le confieses esas áreas a Cristo, de esa manera lograrás ir viendo cómo tus ríos fluyen una vez más con fuerza y limpios.

 

Cuando hablo de que tus ríos pueden ser ensuciados, es cuando el enemigo o inclusive las mismas personas son usadas para apagar ese gozo y amor que fluye en tu ser. Yo tengo comprobado que el enemigo puede venir a apagar el gozo y la relación personal que vives con Cristo, pero además, tengo comprobado que abriendo tu corazón a Cristo en oración, llegan una vez más las aguas sanadoras a inundar tu corazón de gozo, de paz, de alegría, y de mucha felicidad como me encuentro en este momento.

Pero si nunca has tenido conocimiento de Cristo, hoy puede ser un momento importante para que le abras las puertas de tú corazón, y le digas a Cristo que viva dentro de ti, suplicándole con todo tu corazón que inunde tu vida con aguas de misericordia, con aguas de vida, para que perdone todos tus pecados y puedas vivir junto a corrientes de aguas eternas, mediante el poder de su Espíritu Santo, invita a Cristo a entrar en tu corazón, y clámale misericordia para tu alma y todo tu ser, él está dispuesto a ofrecerte esas aguas sanadoras para liberarte y que puedas vivir confiado (a) en sus manos, pero es necesario que le pidas con fe en tu corazón, y que le confieses con tu boca como tu Señor y Salvador personal en el lugar en donde te encuentres en este momento.

Por esa razón, he decidido compartirte estos puntos, porque yo mismo los he comprobado, como te dije al principio, me gusta comprobar las cosas por mí mismo, y te garantizo que aquella mujer samaritana se fue gozosa porque Cristo había limpiado sus aguas, y hoy yo quiero terminar estas palabras gozoso, porque sé que tu vida comienza a ser sanada en el nombre de Cristo Jesús, para que seas un instrumento útil en las manos de Dios, y para que puedas vivir el gozo y la felicidad que Cristo ha depositado sobre mi vida. Yo no me quiero quedar con esto, se feliz, y llena de gozo tu hogar, a tu familia, a tus hijos si los tienes, y como me ha tocado a mí, debo de llevar estas fuentes de amor al mundo entero.

Ahora, te pido un favor, comparte estas aguas sanadoras para que muchos puedan venir a leer este tema y otros, al igual que tú lo estás haciendo en este momento aquí, esto llevará aguas sanadoras a tus amistades o familia que necesiten urgentemente restaurarse y levantarse, antes que el Señor vuelva por los suyos. Te amo en el amor de Cristo, hasta un próximo tema, tus aguas han sido limpiadas mediante el poder de la sangre de Cristo, y yo lo creo.



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