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El secreto de servir a Dios

Si te preguntaste, ¿Qué propósito tiene servir a Dios?, ¿Qué gano yo al servir a Dios?, ¿Para qué servimos a Dios?, ¿Sirvo por compromiso o por amor a Dios?, ¿Los resultados de servir a Dios cuáles son? Estas preguntas es probable que estén inundando nuestras cabezas, y hasta que no comprendemos “cómo debemos de servir a Dios y para qué”, es entonces que no comprendemos las razones del por qué debemos de ejercer nuestros privilegios para el Señor con devoción y pasión…

servir a Dios

Te comparto el mejor secreto que te ayudará a servir a Dios.

Me gustaría compartir contigo «mí Gran secreto» un secreto que me ha permitido servir a Dios con gozo y alegría desde que lo descubrí. Quiero ofrecerte la visión que yo tengo cuando sirvo a Dios, y quiero hablar sobre algunas cosas que puedan ayudarte a ejercer mejor tus cargos dentro de la congregación, ya sea para músicos, o cualquier ministerio que estés ejerciendo. Para comprender el servicio ante Dios vamos a ir a un verso bíblico que hoy te enseñará que todas aquellas cosas que hagas con pasión y con amor para Dios, al final tendrán su recompensa.

La Biblia nos muestra en Marcos 9:41: “Que cualquier persona que ofrece un vaso de agua será recompensado”, esta parte de la Biblia yo no la comprendía en principio, pensaba que simplemente era una exageración, pero conforme fui avanzando en comprender el servicio de Dios, comencé a darme cuenta de que este verso estaba ligado a otras partes de la Biblia, y me dije a mí mismo; «Si hay recompensa en el cielo por un vaso de agua que es tan insignificante (aparentemente), hay recompensas mayores por ejercer otros cargos definitivamente», y fue entonces que me tomé tan enserio lo del vaso de agua, y comencé a servir a Dios, de una manera que nunca me había imaginado.

Partiendo de esa idea, cuando tenía un escaso conocimiento de la Biblia hace varios años atrás, comencé a tomarme muy enserio el comenzar a servir a Dios, y comencé a ver ese vaso de agua para cada cosa que hacía, comencé a experimentar por primera vez el servicio hacia Dios con amor, con devoción, y en mi mente siempre estaba presente de que ese vaso de agua significaba que cuando ministrara la alabanza y la adoración, estaba ofreciéndole agua a la congregación, y esa agua simbolizaba el agua espiritual, que Cristo nos ofrece, al declararnos que “si alguno tiene sed, tome del agua que yo le daré, agua que salta para vida eterna”, pues la música ministra el alma, el espíritu y la carne (luego hablaré en otra ocasión de este tema), pero en mi mente siempre había estado y sigue presente, que hacer las cosas para Dios con excelencia, devoción y amor tienen una gran recompensa mucho mayor como la Biblia nos narra al ofrecer un vaso de agua, y si comprendemos que nosotros también somos vasos.

Después de comprender lo del vaso de agua, fue entonces que comprendí a lo que la Biblia se refiere en otros versos de la Biblia, estos versos los encontramos en Mateo 6:19-21, en uno de los versos podemos darnos cuenta de que el Señor nos invita a “hacer tesoros en el cielo”, pero hay un concepto erróneo que la iglesia maneja, y te dicen que “tienes que ganar almas para Cristo, para de esa manera tener recompensas en el cielo”, yo estoy muy de acuerdo con esto, y comparto la idea, pero muchas veces no se hace la aclaración, de que estos tesoros ocultos y recompensas, también pueden ser ganados al servir a Dios, y muchas veces Dios quiere usar a alguien, y se toman muy a la ligera los privilegios dentro de la congregación, y no se toman enserio, o simplemente no hay una comprensión del por qué debemos de hacer las cosas con amor y pasión para Dios.

Si te das cuenta, el vaso de agua que ofrezcas a alguien, será recompensado de una manera que no podemos imaginar, pero cuando nos empeñamos en “hacer tesoros en el cielo”, cada cosa que ejerzamos para Dios debes de enraizarlo en tu corazón como un premio que está siendo acumulado allá arriba. Yo te garantizo que ya soy millonario en el cielo 😉 porque desde que comprendí esta parte, no he parado de hacer tesoros en el cielo, sirviendo a Dios conforme Él me lo permita.

Servir a Dios con alegría

De hecho quiero compartirte un testimonio, en aquellas épocas en donde mi padre pastoreaba una iglesia muy bendecida en Centro América, se hizo un gran esfuerzo por comprar una consola de audio, batería, unas bocinas con buen sonido, y todo el sonido fue remodelado, pero… ocurrió algo triste, nuestro equipo de sonido que se utilizaba exclusivamente al servicio de Dios, una noche unos delincuentes decidieron romper las puertas de la iglesia, y se llevaron nuestro equipo dejándonos con un micrófono baratito, y nuestro primer amplificador con un sólo canal y botón de encendido, junto con una bocina llamada parlante…

Ese día que nos enteramos del robo del equipo de audio, fue algo triste para la congregación, sin embargo, en un servicio de la iglesia, ese día que nos volvimos a reunir para adorar a Dios, el pastor hizo una oración que jamás olvidaré, y dijo: “Los delincuentes que se llevaron el equipo de la casa de Dios, cometieron el peor error de su vida, le han robado a Dios y no a nosotros”, cuando escuché esas palabras de aquel hombre de Dios, mi corazón fue golpeado, porque comprendí que la casa de Dios se merece respeto y Dios no iba a permitir que unos delincuentes se llevasen el equipo de audio, que había costado mucho trabajo y esfuerzo, para darle excelencia a Dios.

Ese día se clamó misericordia por aquellos delincuentes, se clamó por sus almas, y fueron entregados en las manos de Dios, meses después mientras reuníamos de nuevo para comprar el equipo de audio para el servicio a Dios, se dio la noticia de que 4 delincuentes habían sido abatidos a escasos metros de la puerta de la iglesia, y por primera vez, un testigo comentó, de que estos hombres fueron los mismos que habían robado el equipo de la iglesia. Fue un caso tremendo, y algo que marcó mi vida para siempre, y supe que la casa (el templo) de Dios es un lugar Santo, y que si llamamos su presencia, así también se merece todo el respeto posible, comprendí además algo importante: quien no respeta la casa de Dios, sobre todo el altar, tarde o temprano la mano de Dios le alcanzará si no hay una devoción profunda en el corazón.

Luego de que ocurrió esta situación, se compró nuevamente el audio para la iglesia, pero mientras se reunía para asegurar la casa de Dios, sucedió algo inesperado, el consejo de la iglesia decidieron que el equipo de audio se quedaría en la casa de un anciano de la iglesia, y es aquí en donde comencé a experimentar algunas cosas que jamás olvidaré. La congregación tenia servicios todo el año, Lunes – Martes – Miércoles – Jueves – Viernes – Sábado – Domingo, y te imaginas, después de cada servicio teníamos que caminar con las bocinas sobre nuestras espaldas, y para ello necesitábamos una gran motivación, sin embargo, yo tenía presente lo del vaso de agua en mi mente, y sabía que cargar con esas bocinas todos esos días, era en realidad hacer tesoros en el cielo, donde los ladrones jamás podrán quitárnoslos.

Cuando terminaba el servicio, yo era el primero en estar junto a una de las bocinas, y mientras enrollaba el cable, no permitía que nadie me ayudara a llevarla, me apoderé de esa bocina como si se tratase de un trozo del oro y la plata más preciada del mundo, de hecho lo era espiritualmente, puesto que yo ya entendía para quien trabajaba, hasta que un día uno de los jóvenes se percató de eso y me preguntó:

“¿Por qué no permites que te ayudemos a llevar esa bocina?”

  • Yo respondí: «Porque estoy haciendo tesoros en el cielo, y si un vaso de agua no pasará desapercibido ante el Señor, menos dejará desapercibida esta bocina que pesa varias libras, y es el equivalente a varios vasos de agua». 🙂

En ese momento tuvimos una mini charla, y les expliqué mi visión, la misma que hoy te comparto a ti, es entonces que algunos de ellos comprendieron el mensaje, y me dijeron: “Pues nos vas a disculpar pero nosotros queremos también obtener tesoros en el cielo, vos no podes ser egoísta”, de esa manera cada servicio que terminaba habían pequeñas colas en cada bocina de al menos 4 jóvenes, discutiendo a quien le tocaría llevar esa bocina el día de hoy… Algunos decían, “A vos te tocó ayer, ahora es mi turno”, respondía uno de ellos: “No hermano ahora me toca a mí”, esto era increíble, puesto que cada uno de ellos comprendían que trabajar en lo más mínimo para Dios tiene grandes recompensas.

Al yo percatarme de eso, quise ocupar mi propio territorio referente a servir a Dios, y tuve que poner “normas y reglas más estrictas”, no quería que me quitaran mi tesoro que iba acumulando en el cielo, y como yo tocaba el teclado, les pedí de favor que nadie se metiera con mi teclado, que por ser yo el músico quería ser yo mismo quien se encargara de instalarlo en su pedestal, de guardarlo y de llevarlo. De esa manera me quitaron el privilegio de llevar una de las bocinas que eran para servir con excelencia a Dios, pero no el privilegio de ocuparme de mi teclado.

Desde entonces, no me gusta que nadie ponga mi teclado (keyboard) cuando voy a ministrar la alabanza en alguna congregación, cada servicio que tenemos en la iglesia actual, yo mismo me encargo de sacarlo de su caja y colocarlo en su pedestal. Cuando camino por los pasillos de alguna iglesia, y voy entrando con la caja del teclado (la caja del muertito le llamo yo porque pesa demasiado) 🙂 y veo a mi alrededor que muchos jóvenes me ven llegar, sin tan siquiera preguntarme “¿Necesitas ayuda?” yo siento una gran satisfacción, paz y tranquilidad, porque no estoy dispuesto a compartir mis tesoros con nadie…

Ahora bien, este secreto casi nadie te lo compartirá, sin embargo hoy he abierto las puertas de mi corazón para compartirte este gran misterio y secreto que he guardado en mi corazón por años, y si tú que me lees, comprendieras que al servir a Dios estas acumulando grandes tesoros allá arriba, y lo pones en práctica a partir de hoy, vas a comenzar a ver que el servicio a Dios es algo extraordinario, que no estamos trabajando en vano.

Cuando descubres que sirves a Dios, y lo haces para Dios principalmente, sabiendo que hay recompensa, y no porque yo lo diga, la Biblia lo está prometiendo y yo le creo, entonces te das cuenta que no es ni para tu amigo, tu amiga, ni para el vecino, ni para el diacono, el anciano, el ujier, o el pastor, es algo que tú estás cosechando allá arriba en los cielos…

De hecho en algunas de mis oraciones cuando siento desfallecer, le digo en tono cariñoso a Dios: “Padre no te olvides que tengo tesoros allá arriba, permíteme que pueda cobrarlos, porque me han costado acumularlos”, de esa manera sigo encontrando una gran motivación cuando sirvo a Dios.

 

4 recordatorios para servir a Dios con alegría

  • 1) Sirves a Dios, no por agradar a nadie, lo haces porque has comprendido de que el servicio a Dios, es para bendición de quienes te rodean, pero sobre todo es agradable ante los ojos de Dios.
  • 2) Cuando sirves a Dios, debes de recordar de que cada cosa, incluyendo un vasito de agua que le ofrezcas a tu hermano o a tu prójimo, este vasito será recompensado, y la Biblia lo afirma.
  • 3) Si abres tu mente y te das cuenta de lo siguiente: si las cosas pequeñas tienen un gran valor para Dios, las cosas grandes tales como: barrer o aspirar el templo, limpiar el piso o baños, los muebles, lavar las cortinas, dar clases a los niños, predicar, cantar, enseñar, dirigir un servicio, abrir la casa de Dios temprano, limpiar utensilios para la cena del Señor, cocinar, aportar algún instrumento de excelencia o sistema de audio, (cargar bocinas 😛 )… todas estas cosas tienen un alto valor que está causando que inviertas en los tesoros celestiales, pero ve esto bajo la perspectiva bíblica.
  • 4) No tengas la mentalidad negativa, ejemplo: “Yo no voy a mover bancas, sillas o mesas”, si te han dado el privilegio de formar parte de algún ministerio, no pienses en que lo haces para los demás, lo único que causas es que tus tesoros sean cortados por tus mismas actitudes, de hecho te invito a que le sirvas un vaso de agua a alguna persona, y justo cuando se lo vayas a dar, arrójaselo en la cara (mejor no lo hagas jeje), pero si fuese así, esta persona se alteraría mucho, y en consecuencia se enojaría contigo, de igual forma cuando rechazas tus privilegios y no te importan, es como si estuvieras arrojándole el vaso de agua a Dios, recuerda que nosotros somos vasos al servicio de Dios, y lo que hagas para Dios, es exclusivo para Dios. Por tal razón, piensa positivamente, en que cada cosa que haces es para agradar y adorar a Dios, no para los que te rodean, de esa manera lograrás cosechar tus frutos.

 

Yo comprendí estas cosas a temprana edad y amo cargar con mis instrumentos, sé que no soy el único, hay muchos como tú que quizás lo han comprendido, y si no, este es el momento de asimilar estas palabras en tu corazón.

He de recordar que en una ocasión cuando fui a una iglesia en Los Ángeles CA, una joven hija de pastor, cuando llegué a instalar mi teclado, ella me conmovió el corazón, esta joven comenzó a darme los cables para conectar el teclado, se puso de rodillas para conectar el cable del teclado en el tomacorriente, me llevó un vaso de agua, mientras probaba el audio, ella estuvo dándome indicaciones, y al final me dijo: “Si en algo le puedo ayudar estoy para servirle”, de verdad me quedé paralizado, en ese momento levanté mis ojos al cielo y le pregunté a Dios haciendo esta oración: “Señor ¡¿Aún existen?! ¿Todavía hay siervas humildes que quieren servirte con amor?” Para mí era algo extraño que esta joven estuviera muy atenta al servicio de Dios, de hecho dije: “¡Señor multiplica a esta sierva por todo California! y que se levanten jóvenes mujeres al servicio tuyo con amor y pasión, que puedan comprender que lo que hacemos nos traerá grandes recompensas en el reino de los cielos”. La joven ya había hecho casi todo lo que yo debía hacer, nunca se me olvidará, pero me dije a mí mismo: “Si todos comprendiéramos que esto es servir a Dios, no al hombre, las iglesias serán más que bendecidas. Tendríamos una atención 5 estrellas, si cada uno de los que se desenvuelven en su privilegio lo desempeñase con pasión”.

Recuerdo cuando llegué a otra iglesia de los Ángeles, un amado hermano salió al encuentro con paraguas al bajarnos del auto, y no permitió que me mojara, ese día ministraba en ese lugar, solo sentí un gran nudo en la garganta, porque estas cosas, en la actualidad ya no se ven en las iglesias, el servicio a Dios muchas veces ya no es con pasión o por amor a Dios tristemente.

Pero hoy te he compartido varios testimonios, y quiero dejarte mi gran secreto…

Yo soy un ambicioso en el reino de los cielos, de hecho la Biblia me invita a serlo, al declararme “¡Haced tesoros en el cielo! No en la tierra”, entonces mi mente solo suele pensar, en que cada cosa que yo haga, será recompensada, si un vasito de agua tiene recompensa, lo demás con toda seguridad también tendrá su recompensa, y estoy seguro de que estoy generando ingresos en alguna parte del cielo, pues si la Biblia me lo afirma y es una verdad, yo le creo.

En conclusión, he de destacar que en realidad me interesa más ganarme el tesoro de entrar al cielo, lo demás ya será una sorpresa de lo que logre acumular desde aquí, cuando el Señor te diga, “Bien buen siervo y fiel, en lo poquito tú me has sido fiel, en lo mucho te pondré, entra a regocijarte conmigo”… Y no hay duda, ahí mismo estarán mis tesoros acumulados… el acumular tus propios tesoros al servir a Dios con alegría y devoción, a partir de hoy es tú decisión…



1 Respuestas

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  • Rolando Jimenez el

    Dios te bendiga hermano, me impacto su testimonio y el «secreto»
    que compartió; tengo un grupo pequeño de hnos. en mi congregación que estamos hablando sobre el tema del «Servicio» le compartiré su hallazgo que me parece muy apropiado y edificativo, damos la gloria a Dios por todo…que el Dios lo siga usando para su gloria..


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